
Ahorre en los costos de su horno sin sacrificar la calidad de la corteza del pan
Cuando se trata de gestionar una cadena de panaderías, generalmente uno se enfrenta a un problema: quiere lograr esa corteza dorada y perfecta, pero los hornos que permiten eso son muy caros. Parece que hay que elegir entre las ganancias y la calidad del pan.
Pero existe una solución. Utilizamos bombillas de infrarrojo de 300 W para realizar esta tarea. En lugar de depender del chasis del horno para calentar el pan, estas bombillas dirigen el calor directamente hacia donde se necesita. De este modo, se puede utilizar un marco de horno más económico y aún así obtener un resultado profesional.
¿Por qué 300 W?
Es la potencia ideal. No consume demasiada energía, pero sí calienta rápidamente la masa del pan. Piense en cómo funciona un horno normal: calienta el aire, y el aire a su vez calienta el pan. Esto lleva mucho tiempo. Las bombillas de infrarrojo evitan este proceso intermediario; envían energía directamente al pan. Los hornos se calientan más rápido, y el pan se procesa con mayor eficiencia. Así, todo el proceso se vuelve menos caótico.
Diseñados para soportar condiciones extremas
Los hornos son entornos extremos: pasan de estar fríos a estar al rojo vivo en cuestión de segundos. Esto suele causar que el vidrio barato se agriete. Utilizamos cuarzo de alta pureza, ya que puede soportar estos cambios térmicos sin dañarse.
Además, los conectores son estándar. No es necesario contratar a un electricista para volver a cablear toda la cocina ni comprar adaptadores especiales. Basta con conectarlos y seguir horneando.
El sacrificio necesario
La ventaja real es que, al concentrar el calor en la parte superior del pan, no se necesitan elementos calefactores enormes ni aislamiento excesivo en toda la máquina. Se gasta menos dinero en el “casco” del horno, ya que las bombillas realizan todo el trabajo.
Pero hay algo importante de tener en cuenta: las bombillas de infrarrojo son muy potentes. Si la bandeja transportadora se mueve demasiado lentamente, o si la bombilla está demasiado cerca del pan, el resultado será una corteza quemada y un centro crudo. Habrá que ajustar la distancia entre la bombilla y los panes según la receta específica.
Si se logra ese equilibrio, obtendrá un color dorado uniforme en cada lote de panes.